Enemy Territory: Quake Wars
En lo que podría haber sido una interesante conversión a consolas de uno de los títulos más exitosos de soporte online, Splash Damage falla en adaptar el "feeling" de compatibles debido a un control mal adaptado, un rimo de juego demasiado rápido y unas carencias de las distintas versiones totalmente incomprensibles. Aún así, aquellos que sepan perdonarle estos errores se encontrarán con una experiencia disfrutable.
Pocas sagas gozan del prestigio del aficionado a la industria como es Enemy Territory. Ya sea a través de sus incursiones más antiguas con la saga Wolfenstein o de esta más actual si bien no menos exitosa Quake Wars, los jugadores más exigentes han encontrado una experiencia longeva y destacable dentro del territorio online, con mucho competidor a día de hoy. Pero a pesar de toda esa veteranía, es complicado imaginarse la guerra de Strogg contra los GDF en consolas; ya sea por el tipo de público al que va digirido, ya sea por ese tipo de experiencia que requiere de toda la amplitud de medios que nos proporcionan el teclado y el ratón.
Pocas sagas gozan del prestigio del aficionado a la industria como es Enemy Territory. Ya sea a través de sus incursiones más antiguas con la saga Wolfenstein o de esta más actual si bien no menos exitosa Quake Wars, los jugadores más exigentes han encontrado una experiencia longeva y destacable dentro del territorio online, con mucho competidor a día de hoy. Pero a pesar de toda esa veteranía, es complicado imaginarse la guerra de Strogg contra los GDF en consolas; ya sea por el tipo de público al que va digirido, ya sea por ese tipo de experiencia que requiere de toda la amplitud de medios que nos proporcionan el teclado y el ratón.
Aún así, finalmente Activision ha decidido distribuirlo en Xbox 360 y PlayStation 3. La decisión, respaldada por 8 meses de desarrollo, ha sido respaldada por unos prometedores precedentes como lo fue el Unreal Tournament 3 para PS3, por citar algún ejemplo reciente. Unos precedentes que hacen presagiar vientos de cambio, y, de paso, el debate de turno acerca de si es posible trasladar la experiencia de un PC hacia una consola con la mayor fidelidad posible.
Quake Wars: Enemy Territory es un gran juego, un estándar que se mantiene inalterable en su esencia con el paso de los años sin perder un ápice de su frescura, amén de uno de los juegos más rentables a nivel de horas de diversión que ha salido en mucho tiempo. No podemos dejar de recomendaros la lectura del elaborado análisis que hicimos en su día al respecto para complementar la información aquí vertida.
Sin embargo, con esta conversión ocurre algo. Al principio todo parece estar en orden, y, de hecho, puedes disfrutar con cierta facilidad un buen número de partidas, pero en cuanto pasa el tiempo y lo comparas con el original que fue concebido, te das cuenta de que algo no va bien. Parece ser que el cambio ha costado más de lo previsto y ha habido prisas con el lanzamiento; si no, resultan inexplicables ciertos aspectos cuya calibración no requería mucho esfuerzo.
El contexto para la guerra ya lo conocerán muchos: un mundo futurista, un conflicto entre las GDF y la raza alienígena Strogg. Realmente, esta aportación argumental es mínima; aún en el modo campaña, preparado para las partidas offline, no existe ningún hilo que seguir. Se limitan a pequeñas partidas con bots, que, dicho sea de paso, cuentan con una IA pésima. Así que a pesar de que hubiera sido de agradecer algo más de mimo en este aspecto, no tanto en la respuesta enemiga, dentro de los estándares, como en la de tus compañeros, completamente caótica, el fuerte se integra en la faceta multijugador. De todos modos, se echa muy en falta un modo tutorial que cubra todas las incógnitas jugables que tiene Quake Wars, que son muchas por la densidad del conjunto.
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